martes, 29 de mayo de 2012

Templarios en Euskadi: La Pentalfa de Lasarte


Si bien es cierto que no tengo ninguna constancia de la presencia del Temple en Lasarte, también es verdad que resulta sospechosa la observación de algunos elementos, como la misteriosa pentalfa que luce en su ábside –de planta hexagonal- la iglesia de la Asunción, los cuales inducen, cuando menos, a una especulación comparativa –y espero que también constructiva- pues no son pocos los templos y las tradiciones a ellos asociados, que relacionan a unas con otros, sin olvidar, por supuesto, que dicha asociación no denota, en modo alguno, exclusividad, siendo conocida y empleada desde la más remota Antigüedad, y símbolo no sólo pitagórico, sino también adoptado por algunas hermandades canteriles medievales al servicio del Temple, en algunos casos, o independientemente de éste, en otros muchos.
Hemos de situar el pueblo de Lasarte, a poco menos de un kilómetro de ese gran dragón urbano en el que se ha convertido la capital alavesa. Dragón figurativo, no obstante, que ha engullido algunas otras pequeñas poblaciones rurales, como sería el caso de Armentia. Resulta interesante retener este dato, porque Armentia era el lugar de origen de un santo –San Prudencio- que, según la tradición, fue discípulo de San Saturio –santo Patrón soriano- haciendo vida eremítica y recibiendo las enseñanzas de éste, en un lugar –la antigua ermita de San Miguel de la Peña (1)- cuyo acceso, en la ladera del Monte de Santa Ana, estaba custodiado, curiosamente –o no tanto, si tenemos en cuenta su predilección por los lugares mágicos o telúricos-, por los templarios que habitaban en el cercano monasterio de San Polo. De este antiguo monasterio, propiedad particular hoy en día, aún se conservan tres estelas medievales que, hemos de suponer, pertenecieron al cementerio de los monjes-guerreros, y en las cuales, aparte de las típicas cruces patadas, también se pueden advertir otros símbolos; y entre ellos, se constata la presencia de esta estrella de cinco puntas o estrella remfan.
Consideran los expertos, que ésta iglesia de la Asunción de Lasarte, debe su actual composición a las remodelaciones efectuadas en los siglos XV y XVI, sobre una iglesia anterior, románica. Y en efecto, se pueden apreciar algunos restos románicos, formando parte de su estructura. Pero esos restos visibles, -prácticamente, dos ventanales de meritoria ejecución- probablemente pertenezcan a la primitiva fábrica románica –que tuvo que ser, realmente imponente- de la actual Basílica de San Prudencio de Armentia. Restos que, al parecer, fueron distribuidos en diferentes templos de pueblos de alrededor.
Que tenga o no relación con el Temple, no deja de ser curioso observar en esta iglesia de la Asunción de Lasarte, dos elementos que, aunque polémicos, suelen ser asociados a la Orden en numerosas ocasiones: la estrella remfan y los ábsides, cuando no las plantas, de forma hexagonal u octogonal. Ante esto, cabe preguntarse si en siglos posteriores se respetó el trazado original de la antigua iglesia, y si en éste se constataba ya ese émulo arquitectónico basado en el modelo de la Casa Madre del Temple: la Cúpula de la Roca, en Jerusalén.
Ermitas e iglesias que luzcan entre su ornamentación la estrella remfan y estén asociadas al Temple, se pueden citar, entre otras y como dato a tener en cuenta, la de San Bartolomé, en el Cañón del Río Lobos, así como la parroquial de Tejeda de Tiétar, en la provincia de Cáceres, sin que ello sea motivo para obviar su localización en tímpanos –como el de la iglesia de la Asunción de Leache, en Navarra-, o formando parte de las metopas absidiales –como es el caso de la iglesia de la Natividad de la Virgen, en Sotillo, Segovia- e incluso como marca de cantería y señal de reconocimiento, teniendo un buen ejemplo, por su alto número, las que se localizan en el monasterio de Carracedo, en León.


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(1) Así se conocía, en sus inicios, a la actual ermita de San Saturio. Una ermita que se levanta sobre un promontorio rocoso horadado de cuevas, a la misma orilla del Duero, y cuya planta, tiene también la forma hexagonal.

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