miércoles, 11 de febrero de 2015

El misterio de la bailía templaria de Faro


Si bien es cierto, que todo cuanto rodea a la historia conocida y aquélla otra, supuestamente oculta y subterránea por conocer, que envuelve a una Orden como la de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, no deja de ser un apasionante misterio –incluida la opinión de algunos autores reconocidos (1), en cuanto a que estuvo a punto de desaparecer desde sus mismos orígenes, por falta de efectivos, siendo del todo un detalle relevante la incorporación de caballeros cofrades o confreres, que servían en la Orden por un periodo breve, donando la mitad de sus propiedades y pudiendo incluso casarse-, paradójicamente hablando, no deja de ser singular, así mismo, saber que incluso dentro de los relativamente escasos lugares referenciados y de los que existe constancia y documentación, sea tan difícil, no obstante, llegar a determinar la situación y localización precisa de algunos de ellos. Si bien la tradición ha querido que uno de esos peculiares lugares sobre los que se han vertido multitud de hipótesis, que han tenido como consecuencia añadida el levantamiento de polvaredas insospechadas sea la localización exacta del convento soriano de San Juan de Otero, existe otro lugar, no menos importante y significativo, cuya localización exacta continúa siendo, a día de hoy, una cuestión de lo más hipotética y apasionante: la localización exacta de la importante Bailía templaria de Faro.

Siendo mucho más activa en Galicia la presencia templaria, de lo que generalmente la historiografía oficial suele admitir –pensemos al respecto, que simplemente en una comunidad como la de Lugo, ya se hablaba de ciertas permutas realizadas con la Orden, en la que se incluían cerca de una veintena de templos con sus correspondientes heredades, información ésta que debo agradecer al insuperable Maestro, don Rafael Alarcón Herrera-, sorprende saber que, entre la numerosa documentación existente –muy al contrario, por ejemplo, que en la vecina comunidad asturiana, donde ésta resulta prácticamente nula-, entre la documentación referida a la Bailía de Faro, consta, también, documentación relativa a otro espinoso tema como es el de las sórores militie templi, o lo que es lo mismo, monjas templarias. Incluso nombres y apellidos de comendadores, como Martinus Sancii o Garsia Menendi, commendator militum ubi magister non est, o lo que viene a ser lo mismo: comendador allí donde el Maestre no está.

Las divergencias, no obstante, vuelven a referirse hacia el lugar concreto donde se ubicaba la importante bailía –al contrario que la encomienda de Betanzos, que al parecer, se localizaba en el solar ocupado actualmente por el fantástico convento de San Francisco-, llegando a contabilizarse hipótesis como que la bailía de Faro, fuera el comienzo de lo que posteriormente sería una ciudad tan importante como La Coruña. También hubo autores que especulaban con la posibilidad de que ciertas referencias al castellum de Faro, fueran, en realidad, referencias a la mitológica Torre de Hércules. Incluso, se especula, así mismo, con ciertos templos situados más al interior, como Santa María do Campo.

Sea como sea, un misterio que perdura a lo largo de los siglos.
Bibliografía recomendada: Carlos Pereira Martínez: ‘Los templarios. Artículos y ensayos’, Editorial Toxosoutos, Serie Trivium, Noya, 2002.


(1) Desmond Seward: 'Los monjes de la guerra', Editorial Edhasa, Barcelona, 2004.