Castrojeriz: las misteriosas ruinas del convento de San Antón
‘…Los antonianos se mantienen en el Camino, pero lejos de la masa y de la curiosidad. No intervienen en asuntos políticos ni militares, ni permiten que se sepa de ellos más allá de esa media filiación que aparece en las escasas historias que los mencionan. Y cuando desaparecen, allá a fines del siglo XVI, se van con la misma silenciosa discreción con la que llegaron. Un buen día ya no estaban donde siempre, su convento se había quedado vacío, solitario. Ningún obispo ni ninguna orden reclamó su herencia…’ (1). S iguiendo la trama de la argumentación de Juan García Atienza, elegida como introducción a la presente entrada, se puede decir, en parte, que la historia de este asombroso lugar podría continuarse, en vista a lo que se puede contemplar de él en la actualidad, alegando que, si bien ni obispos ni tampoco otras órdenes lo reclamaron para adaptarlo a sus fines e inventarios –cosa que ya de por sí llama mucho la atención-, sí hubo, no obstante, dos herederos conocidos que...