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Mostrando las entradas etiquetadas como enigmas y simbolismo

Ribadavia: ¿un sepulcro templario en la iglesia de Santiago?

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D e la presencia sanjuanista en Ribadavia, así como en otras antiguas e importantes poblaciones de Galicia, muchas de las cuales, conservan todavía buena parte de su medieval encanto y esplendor, parece ser que no existe margen para la duda, como demuestra, entre otras, la documentada iglesia de San Juan, que aunque pasaremos de largo en la presente entrada, conviene decir, no obstante, que conserva, en su originalidad románica, numerosos elementos de interés, cuya rica simbología, daría margen más que suficiente para un interesante estudio aparte. Su situación, así como la situación de otras dos iglesias dedicadas a relevantes figuras, como María Magdalena y Santiago, conformarían, metafóricamente hablando, por supuesto, las tres torres, bastiones o baluartes que se alzaban alrededor de un casco antiguo, en el que parece evidente la presencia, además –y éste es un dato interesante a tener en cuenta-, de un importante núcleo habitacional y cultural: el judío. Si la iglesia de la M...

Los templarios de Moraime

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A una distancia de poco más de tres kilómetros de Muxía, a cuyo municipio, de hecho, pertenece, se encuentra un magnífico templo, que conoce bien todo peregrino que, habiendo decidido continuar su andadura hacia ese misterioso y emblemático Finis Terrae , deja atrás la magnificencia del antiguo Campus Stellae , la catedral y la tumba del Apóstol: San Xulián de Moraime. Si bien, los efectos de la erosión parece que se hacen mucho más acusados por su situación de cercanía al mar que en otros de similar época y características levantados en el interior, las peculiaridades y el simbolismo asociado, hacen de este templo de San Xulián, uno de los más enigmáticos de todo un variopinto conjunto de construcciones sacras que bien podría denominarse –y de hecho, así lo denominan no pocos autores- como el románico gallego del Camino de Santiago . Independientemente de esto, y como en otros muchos casos, existen determinadas fuentes que lo relacionan con la Orden del Temple, sin que, presumibl...

Betanzos de los Caballeros, encomienda templaria

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‘Los señores de lugares, fortalezas y vasallos; los compañeros de armas de Alfonso VIII y Jaime el Conquistador; los soldados de las Navas y Valencia del Cid; los que tremolaron el oriflama español en las murallas de Cuenca, en los adarves de Sevilla y en los minaretes de Mallorca; los que extendían su vencedora espada desde Lisboa a Jerusalén…¡Hoy son una sombra perdida en la noche de la eternidad!’ (1) H istóricamente hablando, se sabe con absoluta certeza que esos compañeros de armas de Alfonso VIII y Jaime el Conquistador , entre otros, como tan románticamente los definió Cesáreo Nieto en el Boletín de la Real Academia de la Historia referenciado, hicieron de ésta hermosa villa brigantina un feudo, allá por los albores del siglo XII. De hecho, existe documentación que recoge la permuta realizada en 1251 con el rey Alfonso X el Sabio –recordemos, que ya aparecen los monjes guerreros en su famoso tratado de ajedrez y también el magnífico sepulcro policromado de su hermano, e...

Vírgenes Negras de Madrid: la Virgen de la Almudena

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C omo ocurre con la mayoría de imágenes de esta naturaleza, la historia y la leyenda se funden a la hora de explicar los detalles relativos a sus orígenes y descubrimiento. De tal forma que, con relación a la Virgen de la Almudena, se suele admitir la vox populi –que, nos guste o no, siempre suele tener algo de verdad en el fondo, sea éste poco o muy profundo-, que fue escondida por los cristianos en el año 711, para que no fuera encontrada y profanada por los invasores árabes, cuya conquista de la Península Ibérica resultaba inexorable, una vez destrozado el ejército visigodo del rey Don Rodrigo, en la batalla de infausto recuerdo, que lleva el nombre del río en cuyas aguas se libró: el Guadalete. Si bien este detalle, no deja de tener una similitud amparada en la lógica –no olvidemos, que hablamos de una época en la que se forjaron numerosas leyendas en relación a los tesoros puestos a buen recaudo, entre los que no sólo se habla de la fabulosa Tabla o Mesa de Salomón, sino tamb...

Los templarios de Augas Santas

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S ituada a escasos cuatro, como mucho cinco kilómetros de Allariz, Santa Mariña de Augas Santas sobrevive inmersa en los misterios de su ancestral, cuando no abismal historia. Si ya al poco de adentrarse en su entorno, el viajero tiene la incierta sensación de haber cruzado la frontera de otro mundo, habría que imaginarse la sensación que alienta en el alma del peregrino cuando los avatares de su ruta le obligan a aventurarse por senderos donde castaños y carballos –o robles, si se prefiere-, forman con sus milenarias ramas un paraguas natural, donde las sombras envuelven un mullido lecho, en el que todo tipo de maleza, helechos y espinos, principalmente, combaten sigilosamente por el dominio del suelo, alrededor de peñas inmemoriales, parcialmente invadidas por la hiedra y el musgo. Bosques umbríos, que aún conservan el eco de antiguas gestas, el grito de guerra de los furibundos berseckers celtas lanzados con desenfrenada furia contra el invasor, romano o no, e incluso el chasq...

San Pedro da Mezquita: suspicacias y probabilidades (Segunda Parte)

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‘El lenguaje y la “gente” del inconsciente son símbolos, y los medios de comunicación son los sueños’. [C.G. Jung (1)] C ontinúa siendo un completo enigma, pues, el motivo por el que el cantero quiso hacer un guiño hacia el norte, en dos de los tres Agnus Dei, que posee este templo de San Pedro da Mezquita -caso único, al parecer, en todo el románico de Galicia- y más si se tiene en cuenta que el norte era considerado, sobre todo en la Edad Media, un lugar poco menos que yermo y maldito, al que se identificaba, generalmente, con la figura del Diablo (2); una dirección, de donde se pensaba que provenían todos los males que azotaban a la humanidad, incluidas las terribles incursiones vikingas que arrasaban las costas cantábricas, penetrando en ocasiones hasta el interior. Tal es así, que en los claustros de los monasterios, la zona norte solía ser aquella que permanecía casi todo el día en sombra y resultaba, por lo tanto, la más fría y desapacible, sobre todo en invierno...