jueves, 9 de febrero de 2012

El Caballero Templario de Priaranza del Bierzo

Un Guerrero de la Eternidad, que monta guardia en su garita arbórea, protegiendo con sus armas el camino hacia el castillo de Cornatel, el desvío hacia Las Médulas y el lago encantado de Carucedo, en cuyas aguas, al decir de las leyendas, mora la Xana Carisia. Sobre su pecho y su hombro, luce la cruz paté, de color rojo, símbolo del martirio. Sus manos, portadoras de guanteletes de duro fierro, se aferran con fuerza al pomo de su larga espada. Es un Milites Christi; un Soldado de Dios; un Caballero Templario.

Para un amante del Temple y sus misterios, El Bierzo es un lugar ideal; una región henchida de Historia, Mitos y Leyendas, que no olvida la importancia que la Orden tuvo en el lugar; de hecho, aparte del castillo de Ponferrada, es difícil resistirse a la tentación de visitar otras fortalezas de los fratres milites que, aunque de menor importancia, no dejan de ser significativas en la actualidad, aún siendo meros muñones sobre un terreno henchido de espiritualidad: Cornatel, como he dicho, Sarracín, Corullón, Balboa... Fortalezas defensivas localizadas en puntos clave de un territorio eminenentemente mágico, al que la heterodoxa filosofía del Temple no podía renunciar.

Situado en un pequeño parque a la salida del pueblo, allí donde la curva se cierra como un puño en dirección a Santalla, el árbol que alberga ésta magnífica escultura -en otro momento y lugar, hablaré de esa curiosa afición berciana a conjugar el arte del escoplo en los troncos moldeables de los árboles- paradójicamente, suele pasar muy desapercibido. De hecho, nosotros recorrimos varias veces esa carretera, en una y otra dirección, y no lo vimos. Tuvimos que buscarlo y después de internarnos en el pueblo, preguntar por él.

Por encima del monje guerrero, aparece, perfectamente delimitada, una estrella de David o Sello de Salomón, que infiere al conjunto su mágico esoterismo. A ella se unen, con la fuerza de lo capicúa, dos curiosos números: el 13 y el 31. El 13, dentro del hexágono, posiblemente, señala la fecha en la que el pérfido rey francés, Felipe el Hermoso, dio vía libre a su cruzada y ordenó el prendimiento de los templarios y la confiscación de todos sus bienes. Además, fue viernes. Quizás por eso detalle, son muchos los que piensan que de aquí deriva esa leyenda de mala suerte que arrastran los viernes trece. Acerca del 31, reconozco que en este momento no se me ocurre nada. Pero sí propongo un pequeño acertijo por si alguien quiere intentar desentrañar el significado que el autor quiso exponer. Tal vez es la clave de un versículo de uno de los textos sagrados. Quién sabe.

Sólo una cosa más: sumados dígito a dígito, dan un número relevante en el mundo de la simbología y de la arquitectura templaria: el 8.




6 comentarios:

KALMA dijo...

Hola Juan Car! Estoy embrujada por un Templario, como el de Priaranza que por cierto ¡No lo vi! Pero me lo presentó otro caballero hace unos días y ¡Ese es mi caballero! Como el de Carisia que lloró su ausencia. Ahora con los números no te puedo ayudar, el 13 me gusta especialmente, pero ¿31? La verdad, y con mi "habilidad" numérica ¡Casi hago un sodoku!
Gracias por presentarme a través de tú mirada a mi galán.
Un beso.

juancar347 dijo...

Hola, bruja. En realidad, ese galán templario no está ahí por casualidad, sino que representa el espíritu de una Orden de caballería medieval muy presente en la memoria berciana. Para mí, que vigila un camino mágico, de manera que no es de extrañar que sus ojos se posen con especial atención en la escoba de una bruja. Un abrazo

CARLOS dijo...

No se quien seria el autor de la talla pero seguro que era un artista.Efectivamente no solo en El Bierzo esta el castillo de Ponferrada,tambien hay que fijarse y buscar rincones desconocidos que pueden sorprendernos. Menos mal que te tenemos a ti Juancar para que nos muestres estos rincones.Enhorabuena.

juancar347 dijo...

Hola, Carlos. Te sorprenderías del arte que se encuentra uno desplegado en los árboles del Bierzo, hasta el punto de que podría llegar a considerarse un foco cultural de primera magnitud. En algunos lugares, como enfrente del castillo de Cornatel, alguien hizo, allá por el año 2005, un alegato al maltrato y los incendios que han asolado la región. En algunos pueblos, como en San Juan de Paluezas, puedes encontrarte otro árbol-artistico, y también en la encrucijada de caminos que van a Borrenes y el mirador de Orellán, en Las Médulas. Ponferrada es un mito, no cabe duda, pero se podría decir, y en esto animo a todos a considerarlo, que 'existe vida templaria más allá de las murallas de este castillo'. Me alegro que te guste. Saludos cordiales

Alkaest dijo...

Creo que, las esculturas repartidas por los pueblos de la zona, son obra de Victor Lobato "Rixo" y los alumnos de la escuela-taller de artesanía, de Priaranza del Bierzo.

Al margen de que el simbolismo, sea más o menos acertado, según quien opine, la idea y el homenaje a los caballeros no puede ser más que aplaudida.
Cual espíritus de los árboles, la memoria de los templarios, con fantasías o sin ellas, sigue viva e incitante.

El Temple no ha sido derrotado, porque como dijo el otro: "¡Que hablen de nosotros, aunque sea mal!"

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Un dato muy a tener en cuenta, Magister. No descarto la posibilidad de poder conocer algún día en persona al señor Lobato y hacerle una pequeña entrevista. Más que en otros lugares de la Península, la persistencia en el recuerdo del Temple, fue uno de los detalles que más me impresionó durante ésta breve, aunque intensa parada por El Bierzo leonés. Presentes en el Arte y en el recuerdo, me atrevería a pensar que su presencia fue lo suficientemente positiva en el lugar, como para permanecer honrosamente presente en la memoria de las gentes. Bien o mal, es cierto: la cuestión es que se hable. Un abrazo