jueves, 23 de febrero de 2012

Dos fortalezas templarias en El Bierzo, custodias del Santo Grial de O Cebreiro

'...al lugar de Cebrero. Allí, entre pallozas y construcciones que parecen extraídas de la antigua arquitectura castreña, podremos encontrar la iglesialla que conserva, en la capilla de la nave derecha, el relicario que le sirvió a la autoridad eclesiástica -y, sobre todo, a la orden de Cluny, prontamente establecida por esas alturas- para reclamar este lugar como aquel que Wolfram decía que se encontraba "camino de Galicia" y que custodiaba el Grial por el que se lanzaban a la Demanda los caballeros andantes...' (1)



El Santo Grial. Su sola mención, ya produce escalofríos, encendiendo la mecha para toda clase de hipotéticas conjeturas. Desde su creación, aparentemente en 1118, los templarios siempre se han visto asociados con las grandes reliquias de la Cristiandad. Wolfram von Eschenbach, probablemente perteneciente a la Orden, al igual que Chretien de Troyes, iba aún más allá, al definirlos como los santos custodios de este milagroso objeto de Poder. Si bien es verdad, que nadie sabe exactamente qué es y en qué consiste, la versión más aceptada -y también la más cristianizada- es aquélla que ve en él la copa que utilizó Jesús al instituir el rito de la eucaristía durante la Última Cena y en la que, posteriormente, José de Arimatea recogió la sangre que brotó de su costado a consecuencia del lanzazo del centurión Longinos. Su versión oriental, estaría, así mismo, centrada en la copa de Buda e incluso hay quien va más lejos, afirmando que sería la copa o recipiente contenedora del soma, la bebida sagrada de los shatryas o guerreros místicos hindúes. Sea como sea, no se faltaría a la verdad, si se afirmara que la Península Ibérica -seguramente a consecuencia de su ancestral y dilatada historia- es afortunada receptora de griales. Posiblemente, el más famoso de ellos, y aceptado como el más auténtico de todos, sea el que durante siglos se custodió en el monasterio oscense de San Juan de la Peña y que actualmente se encuentra en la catedral de Valencia. Otro Grial, no menos auténtico, se custodiaría en la catedral de Oviedo, habiendo permanecido un tiempo oculto en el Monsacro asturiano, junto con el arca de las reliquias traídas de Jerusalén por Santo Toribio de Liébana. Pero tan real y auténtico como éstos, es el Santo Cáliz-llamado el Cáliz del Milagro o el Milagro Eucarístico- que se encuentra en el pueblecito lucense de O Cebreiro. Y aquí, a poca distancia de éste, entran en juego la presencia y la finalidad de una de las órdenes religioso-militar de caballería más heterodoxas de la Historia: la Orden del Temple.

Quien acuda hoy al Bierzo, y en concreto al pueblecito de Vega de Valcarse, sólo atinará a encontrar, en lo alto de una escarpada ladera, los restos mellados del castillo de Sarracín. Ahora bien, si pregunta por el castillo de Antares -también llamado de Auctares- comprobará que, aunque nadie duda de su existencia, tampoco podrán darle señas fidedignas del lugar exacto en el que se ubicaba. Y su existencia, es completamente histórica. Dice al respecto, Rafael Alarcón Herrera (2): El castillo de Santa María de Auctares, figura en documento del 17 de noviembre de 1072, en que Don Alfonso VI y su hermana Doña Urraca suprimen el portazgo que se cobraba a todos los transeúntes en el castillo de Santa María de Auctares, en el puerto de Valcarce, entre los ríos Burbia y Valbone, porque son peregrinos que van a rezar a San Jacobo, y no tienen otra protección que Dios y el rey. Y continúa diciendo: hay al menos tres emplazamientos posibles, entre Trabadelo y Ambasmestas, que pudo ser donde se alzó Antares; el más septentrional, "los Castros", junto a Ambasmestas; el siguiente, "los Fuertes", dos kilómetros al sur de Portela; el último, "Aldares" -aproximación fonética a Antares-, un kilómetro al norte de Trabadelo, es el que más posibilidades tiene, porque no parece lógico que tuviesen dos fortalezas en el mismo pueblo, Vega de Valcarce, la de Sarracín y la de Antares...
Ahora bien, si puede parecer ilógica tal circunstancia, la leyenda, cuando no la tradición insiste -y no olvidemos que, según palabras también de Rafael Alarcón, cuando el río de la tradición suena, agua histórica lleva- en que los templarios de ambos castillos -establecidos allí, aproximadamente en 1228- habrían sido los vigilantes del lugar donde se habría realizado el prodigio y cuardado celosamente la prueba: El Cebrero (3).
Dado el interés por los Lugares de Poder, y sobre todo, por las Santas Reliquias, y dado, también, que tanto el alto y el pueblo de O Cebreiro como el cáliz milagroso que se conserva en su sencilla iglesita, eternamente custodiados por la imagen del siglo XII -de la que hablaré en otra entrada, pues no tiene desperdicio tampoco- de Santa María la Real, Patrona de la comarca, bien pudieran haber constituído motivo suficiente para la existencia de dos guarniciones templarias en el lugar. Y más, si tenemos en cuenta que hablamos del paso natural a Galicia, en pleno Camino de Santiago. Y también hablamos, y de eso seguramente puedan dar fe los cientos de peregrinos, de un auténtico Lugar de Poder, como lo definen unos, aunque yo siempre preferiré, por considerarlo más cerca del ánima humana, Lugar del Espíritu.

He aquí, pues, un no tan pequeño enigma sobre el que hipotetizar y polemizar. Ahora bien, el tema, merece la pena. Y el desplazamiento a esos lugares, obviamente, también.




video


(1) Juan García Atienza: 'Guía de la España griálica', Editorial Ariel, S.A., 1ª edición, noviembre de 1988, página 201.


(2) Rafael Alarcón Herrera: Nota relacionada con el lugar y perteneciente a la ruta por el Bierzo (27 a 29 de enero de 2012), creada y planificada por el autor. En ella, no obstante, se advierte una errata: Doña Urraca no era hermana de Alfonso VI, sino hija.


(3) José Antonio Iglesias Arias: 'Los Templarios en El Bierzo', Ediciones Lancia, 2011, página 29.

6 comentarios:

KALMA dijo...

Hola! Imagino a maestro y discípulo por las tierras de el Bierzo, por los verdes y húmedos Ancares y O Cebreiro, cruzasteis la frontera. Cuando leo lo que escribes del grial es tan claro como misterioso, como la propia palabra grial. Un vídeo fantástico con una música que me encanta, la conquista del paraíso, eso conquistasteis ¡El paraíso!
Un besote.

juancar347 dijo...

Hola, bruja. Al maestro no sé, pero el discípulo disfrutó como un enano. Más que conquistar el paraíso, fue el paraíso el que nos conquistó, por lo menos a mí. Me refiero a O Cebreiro: en ningùn lugar me he emocionado tanto como en el interior de su iglesita. Pero eso es otra historia. Hay mucho que contar, pero como le digo al Magister, todavía no, todavía no...Todavía estoy saboreando esa sensación. Un abrazo

Loli Salvador dijo...

Hola Juan Carlos, cada día me gusta más este blog y el trabajo que llevas a cabo. Te sigo de cerca aunque no comente, tus entradas me transportan a mis vivencias personales.
No consigo entender lo que tiene O Cebreiro de especial, pero sí es cierto que no se puede pasar de largo, algo invita a quedarte como una fuerza invisible que te retiene y te impide marchar.
Que tengas un buen domingo. Un abrazo

juancar347 dijo...

Hola, Loli. Gracias por tu comentario. No creas que es fácil intentar llevar adelante un blog de las características de éste, pero lo hago con todo el cariño y a base de mucho esfuerzo. Por eso, gracias otra vez por tan amable comentario. En efecto: O Cebreiro tiene algo especial, muy especial, me atrevería a decir, hasta el punto de que no deja indiferente a nadie. Es un Lugar del Espíritu como no he conocido otro. No es de extrañar que, dadas sus especiales características, los templarios lo tuvieran en su punto de mira, bien vigilado, como custodios del Grial que siempre fueron. Un abrazo y que pases un feliz domingo también.

Alkaest dijo...

Querido Juancar, antes de corregir presuntas erratas ajenas, deberías consultar con el autor... porque aunque él yerra, como cualquier humano, también a veces acierta.

Alfonso VI tenía una muy querida hermana llamada Urraca de Zamora (1033-1101), la famosa dama del cerco de Zamora. Que salvó su vida cuando el otro hermano, Sancho II, lo tomó prisionero en la batalla de Golpejera (1072), y ella intercedió para que no lo matase y se contentara con desterrarlo. Luego, acogió en su feudo de Zamora a los derrotados partidarios de Alfonso, por lo que Sancho asedió la ciudad. Cerco en el que sucedió lo del traidor Bellido Dolfos, que trajo luego todo al asunto del Cid y el juramento real.
Alfonso VI siempre tuvo en gran estima a su hermana Urraca, con la que aparece firmando numerosos documentos, y por ella puso tal nombre a la hija primogénita, Urraca I de León (1080-1126), tenida con su segunda esposa, Constanza de Borgoña.

Compadre, la próxima vez consulta al autor.
Dicho sea con todo el cariño que te profeso.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Mi querido Magister, cierto que tenía mis dudas, precisamente porque conozco (y creo que bien) al autor; pero también reconozco que, dejándome llevar por la errata que figura en numerosas referencias que se pueden encontrar en la Red, supuse que podría haber sido un error al comentar los pormenores de la ruta. Es evidente que no, y agradezco este cariñoso tirón de orejas que, dicho sea de paso, será un excelente revulsivo para situar las cosas en su auténtico contexto. Muchas gracias por la aclaración y un fuerte abrazo.