miércoles, 8 de agosto de 2012

¿Una reina Pedauca en Ucero?



Antes de abandonar la provincia de Soria -siquiera sea, de manera momentánea- quizás resulte interesante encaminar nuestros pasos hacia Ucero. Ucero y su entorno. Un lugar que evoca, apenas pronunciado su nombre, una referencia inequívoca al fantástico universo de una orden, la de los Pobres Caballeros de Cristo y el Templo de Salomón, generalmente envuelta en el misterio; en el mito; en la leyenda y, por supuesto, en la más apasionante de las polémicas. Una orden de caballería, religioso-militar, que lucía la cruz roja del martirio sobre su pecho, mientras su mano blandía la espada; una orden que elegía cuidadosamente la mayoría de los enclaves sobre los que se establecía, basándose no tanto en su posible valor estratégico, como en su carácter mágico-sagrado ancestral. Una orden de cristianos fervientes, cierto, que sólo rendían pleitesía al Papa, pero también una orden de buscadores y celosos custodios de la Antigua Tradición.
No es de extrañar, por tanto, que eligieran un lugar mítico, apartado, donde todavía y a pesar del turismo, late con fuerza el espíritu de lo ancestral, de lo misterioso, para levantar el que posiblemente sea uno de sus templos más relevantes y herméticos: la ermita de San Bartolomé, situada en lo más profundo del Cañón del Río Lobos. Pero no es de este lugar, fascinante donde los haya, del que quiero hablar, sino de otro templo; un templo, sin ningún interés aparente, al menos arquitéctonicamente hablando, pero que, no obstante, conserva y a la vez custodia, numerosos enigmas de un pasado que ha de antojársenos, cuando menos, oscuro y paradigmático. Me refiero a la parroquial de San Juan Bautista -santo de especial veneración templaria- levantada en lo más alto del pueblo de Ucero, no lejos del cementerio y las ruinas poco menos que olvidadas de una antigua ermita románica: la de Villavieja. De ésta ermita de Villavieja procede, curiosamente, una de las dos imágenes marianas, románicas, de las tres que se guardan en el interior de la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Conocida como Virgen de Villavieja (1), es difícil reconocerla, si antes no se la despoja de ese manto blanco que la cubre por completo. La segunda Virgen, ésta perfectamente reconocible sin ningún tipo de churrigueresco manto que sugiera mirar para otro lado, muestra, igualmente, ese hieratismo típico y sedente, característico de las representaciones de la Diosa Madre. Pero más allá del formidable universo simbólico que subyace en el fondo, aparentemente inocente de ambas figuras, la que realmente llama la atención, y hacia ella he de encaminar el sentido de esta entrada, es aquélla otra escultura gótica de piedra, magnífica, con la Virgen y el Niño (2) -según palabras de Ángel Almazán- conocida en el pueblo como la Virgen de Piedra.
Aquí comienza, propiamente hablando, uno de los misterios más singulares del lugar. Porque, si dicha imagen, que para Ángel Almazán, procedería, seguramente, de la cercana catedral de El Burgo de Osma y según me confió en mayo de 2009 uno de los guardas del Cañón, su procedencia no sería otra, que del arruinado castillo, ocupado en tiempos por los templarios, no puedo, por menos que preguntarme, ¿qué hace aquí, quién la trajo y por qué?. La respuesta, quizás en parte, la tengamos si observamos el pie izquierdo de la imagen. En la fotografía, que ciertamente tiré con prisas, pues había acabado la misa y se cerraba la iglesia, aparece una deformación singular en ese pie. Una deformación que, a simple vista, parece conferirle a la imagen la singular forma de un pie de oca. Y aquí viene la cuestión primordial: ¿nos encontramos ante una imagen heterodoxa de un singular personaje de leyenda, como es la reina Pedauca -Pied d'oce o Pie de Oca- típica del románico francés, pero poco menos que única en el románico y gótico españoles, o se trata, simplemente, de una deformación casual, de un deterioro debido al maltrato y a los previsibles traslados sufridos por la imagen a lo largo del tiempo?.
La pregunta y el enigma, mientras se produce un nuevo acceso al templo y un estudio más detallado, ahí queda.

video

(1) Sujeta entre dos de los dedos de su mano derecha, una bolita roja similar a una cereza, y me pregunto si no tendrá alguna relación con una de las imágenes marianas más veneradas en el pinturesco pueblo burgalés de Covarrubias, denominada, precisamente así, Virgen de la Cereza.
(2) Ángel Almazán de Gracia: 'Templarios, sanjuanistas y calatravos en Soria', Editorial Sotabur, 2005, página 199.

6 comentarios:

Alkaest dijo...

Vaya, por un momento pensé que habías realizado esa visita que tenemos pendiente, y ya iba a soltar sapos y cuelebres...
Usted disculpe el pronto.
Por ello, mientras llega el momento propicio de la comprobación, con permiso de la utoridad y si el tiempo no lo impide, adelantaré un dato.
En Francia, que es donde más abundaron las esculturas de damas con pie de oca, la mayoría eran representaciones góticas de la reina de Saba...

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

No te creas, que tentado estuve. Pero al final, los buenos principios suelen vencer a la cabezonería innata del que suscribe. En efecto, conocía el dato de la Reina de Saba quien, según la Tradición, tenía una malformación en el pie y por ello muchas de estas representaciones constituían una alegoría hacia su persona. Y ahí radica, en parte, el quiz de la cuestión, porque si suponemos por un momento -sólo digo suponemos, que no afirmo- que esta representación pétrea viene de la catedral de El Burgo de Osma, como opinan algunas fuentes, hay un dato que no cuadra. En primer lugar, a simple vista y externamente, no parece que falte nada en la catedral. Pero sí que existe, y se pueden ver perfectamente, en la portada principal, las figuras del rey Salomón y la reina de Saba. El misterio, pues, bajo mi punto de vista, sigue intacto: ¿de dónde procede y a quién representa realmente?. Un abrazo
PD: Esa visita está pendiente. Ahora bien, si el párroco es el mismo de la romería de hace dos años, como me consta...

Alkaest dijo...

"¡Con la iglesia hemos dado, amigo Sancho...!"

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Efectivamente. Es una lástima que el anterior párroco esté ahora de santero en Almenar...

Leo dijo...

Seguramente la imagen, como dicen tus fuentes, la trajeran de la catedral y la colocasen en el castillo. Y la razón es muy simple, el castillo pertenecía al obispo de Osma, puesto que él era el señor de la villa de Ucero, y no es raro que la llevasen y tras deteriorarse el castillo la bajasen a la iglesia parroquial.

juancar347 dijo...

Sí, pudiera ser. Y desde luego, no es raro que se bajase al pueblo una vez abandonado y deteriorado el castillo. De hecho, se bajaron otros elementos, como una Virgen románica y un Cristo. Ahora bien, lo raro está en el por qué del posible traslado de esa imagen desde la catedral y sobre todo, en la identidad de la imagen. Aquí es donde empieza la especulación...