domingo, 14 de febrero de 2010

Villaviciosa, Asturias: San Andrés de Valdebárcena

'Nosotros ya no vemos en el símbolo un elemento que nos empuje a la especulación intelectual trascendente; vemos el símbolo solamente como un elemento decorativo, o si acaso como un objeto didáctico que enseña cosas simples a gentes iletradas. Así, los doctos académicos dictaminan que las figuras, signos y símbolos de los monumentos medievales no son otra cosa que 'elementos decorativos alegóricos' y en el mejor caso 'la Biblia de los pobres¡, el libro de piedra, sagrado y moral, de los que no sabían leer...'.
[Rafael Alarcón Herrera: 'La otra España del Temple', Editorial Martínez Roca, 1988]

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2 comentarios:

Iconos dijo...

El libro de piedra, qué hermoso nombre para una novela, por ejemplo. No creo que sea negativo, escaso o simple considerar la iconografía como un "libro de piedra". Transmitir un mensaje y que éste sea recibido lo más parecido a como se emitió (te lo digo por experiencia) es una de las tareas más complicadas a las que se enfrenta el ser humano. Muy linda esa Asturias envuelta entre grises y verdes.Un abrazo.

juancar347 dijo...

No sé, pero de la forma que se ve, sobre todo teniendo en cuenta que hemos perdido las claves, tiene mucho sentido el comentario de Rafa. Aunque es evidente que cumplió esa función exotérica entre el pueblo llano, iletrado y condenado a percibir una mínima fracción de conocimiento. Asturias, como el Norte, es especial. No en vano, la mitad de mi sangre es astur y te aseguro que la he sentido desde que apenas era un crío. Guardo muy gratos recuerdos de mis veranos en un pueblecito cercano a Luarca, la casa de mis orígenes por parte de padre. Un abrazo