domingo, 2 de noviembre de 2014

Taboada dos Freires: iglesia de Santa María


Desplazándonos en la presente entrada hacia la provincia de Lugo -sería interesante recordar, que en las inmediaciones de O Cebreiro queda también el recuerdo de la Orden en un pequeño pueblecito que lleva precisamente su nombre, Temple, que probablemente formara parte de las distintas posesiones que éstos tuvieron en la provincia, incluidas las permutas conocidas, de las que queda cierta constancia histórica, siendo uno de sus ejemplos la cercana iglesia de San Pedro de Canabal, en Sober-, nos encontramos con ésta singular iglesia dedicada a la figura de Santa María, situada en una pequeña población, que de similar manera, todavía conserva su ancestral recuerdo en la nomenclatura de su nombre: Taboada dos Freires.
 
Taboada dos Freires se sitúa, aproximadamente, a unos siete u ocho kilómetros de Taboada (1), población ya de cierta importancia, y aunque su iglesia, como se puede apreciar, fue prácticamente remodelada en los siglos XVII y XVIII -periodo en el que parece constatarse la pérdida de su primigenia identidad románica en numerosos templos que fueron siendo adaptados a los esquemas y gustos artísticos y arquitectónicos de la época-, no por ello, ha dejado de conservar algunas de sus mediáticas y antiguas curiosidades.
 
Destinada en la actualidad no sólo a las funciones básicas como parroquial de aldea, sino también como capilla cementerial, la iglesia de Santa María de Taboada dos Freires llama poderosamente la atención, en principio, por la singularidad del tímpano de su portada principal, situada, como las de muchos otros templos gallegos, en el lado oeste, donde se ofrece una versión muy personal y a la vez muy peculiar, de la famosa escena donde el héroe Sansón -que según la tradición, perdió toda su sobrehumana fuerza cuando Salomé le cortó su larga cabellera (2)-, se muestra cabalgando sobre el león. Un león que, como apuntan algunos autores, parece tener la cabeza de caballo, y si bien no deja de ser cierto que algunas representaciones zoomorfas del románico parecían responder más a referencias de oídas que a modelos vistos realmente por el cantero, aquí da la impresión -o al menos, así lo parece-, de que el Maestro Pelagio -Payo o Pelayo o Pelasgo, el nombre tiene derivados de cierto interés, y se sabe por la inscripción bien visible situada también en el tímpano, así como también la fecha de consagración del templo, Era MCCXXVIII, es decir, 1190-, quiso jugar con los dobles sentidos, haciendo del león, un animal solar y alegóricamente hablando, esa figurada montura del Conocimiento a la que es preciso doblegar. Quizás este hipotético simbolismo se vea reafirmado, si fijamos ahora la atención sobre la figura del supuesto Sansón, que podría representar a ese jinete o buscador capaz de acceder a la montura mística, una vez desprovisto de su melena; es decir, una vez desprovisto, cuando menos, de su orgullo y su vanidad, resultando así mismo significativo, el detalle de que a los templarios el único animal que les estaba permitido cazar, no era otro que el león, indicio que, a su vez, también se podría interpretar desde un punto de vista simbólico añadido. Completa la escena, la presencia de una curiosa cruz del tipo patado, situada en el lateral inferior derecho. Una cruz, para más señas, no exenta, a la vez, de cierta peculiaridad -como sería la inclusión de un quinto travesaño añadido al travesaño horizontal izquierdo, como formando un timón-, a la se podría considerar poco menos que como única en su género. Este mismo tipo de cruz, curiosamente, ocupa, además, el centro del pequeño tímpano situado en la puerta del lateral sur de la iglesia.
 
De planta rectangular y ábside cuadrado, como las antiguas representaciones prerrománicas, la cabecera todavía conserva, allá en su centro, un pequeño ventanal románico, cuyos capiteles alternan motivos vegetales y arpías y algunos otros pequeños pero interesantes motivos decorativos. De difícil datación son, de hecho, algunas sepulturas anónimas situadas al pie de la entrada principal, siendo su único motivo de decoración, la calavera con las tibias cruzadas, emblema que, si bien fue adoptado por la Iglesia en algún momento histórico determinado, sirvió como enseña en los navíos de la flota templaria, siendo el precedente de las posteriores banderas adoptadas por la piratería.

video

(1) Se accede al lugar, desde los barrios situados a las afueras de Taboada. Muy cerca de donde se levanta la pequeña iglesia de San Pedro de Benvibre, de nave única y rectangular y luciendo dos escudos de armas en su dintel, parte la carretera LU-P6001, que en aproximadamente 8 kilómetros, desemboca en Taboada dos Freires.
(2) Llegados a este punto, bueno sería recordar las posteriores tradiciones referentes a la realeza sagrada, donde destacan los merovingios, a los que popularmente se conocía como los reyes de largos cabellos y era también tradición que su fuerza o su poder, residía precisamente en sus largas y leoninas melenas.

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