domingo, 13 de diciembre de 2009

Jacques de Molay: la leyenda de la maldición del último Gran Maestre del Temple


Siete años después del golpe realizado contra los templarios de Francia, el rey Felipe IV, apodado el Hermoso, ponía fin a sus frustradas pretensiones de hacerse con los tesoros de la Orden, ejecutando a Jacques de Molay, Gran Maestre, Geoffroy de Charney, su lugarteniente y algunos otros caballeros que habían sufrido horribles torturas en las prisiones regentadas por su hombre de confianza y planificador del complot, Nogaret. Era el 19 de marzo de 1314.
En un isleta situada junto a la catedral de Notre Dame, y minutos antes de arder pavorosamente en las llamas, el último Gran Maestre se retractó públicamente de las confesiones obtenidas bajo tortura y, según la leyenda, maldijo a los causantes de la desgracia de la Orden del Temple -el rey de Francia, el Papa Clemente V y al propio Nogaret- conminándoles a presentarse ante el juicio de Dios antes de un año. Leyenda o casualidad, el hecho cierto de esta historia, es que los tres murieron en el plazo indicado: primero el rey, durante un accidente en una cacería; a continuación el Papa títere, posiblemente envenenado, y algo después, el pérfido Nogaret.


4 comentarios:

KALMA dijo...

Hola! Historias o Leyendas. Sabes, siendo rey y teniendo poder y cercania a la iglesia, mucho más fácil quemar o fulminar a tus acreedores, que pagarlos, eso si que no es leyenda, desde que el mundo es mundo, el vil dinero... Las fotos, son... uy, un día oscuro para esta bruja y no será porque no me gusta el fuego, es hechizante, uno de los 4 elementos, el más peligroso, pero ese día, uy,uy,uy. Abrazos.

juancar347 dijo...

Hola, Kalma. Hay de todo. Es lo que tiene la política. En realidad, aparte de ser un rey ambicioso, Felipe IV sabía manejar muy bien los hilos de la política. No en vano, sentó a Bertrand de Got en la Silla de Pedro, con el nombre de Clemente V, trasladando la Corte Papal a Avignon, donde podía manejarlo a su antojo. El resto vino por añadidura. El fuego siempre ha sido fascinante desde que el mundo es mundo. Y el ser humano, en su contemplación, nunca ha perdido el morbo. Ese tipo de salvajes ejecuciones en la Edad Media conllevaban multitud de cosas entre la enfebrecida multitud, e incluso se vendían bebidas y comidas como el que actualmente fuera al cine a ver una película con una bolsa de palomitas en la mano. Un abrazo

Iconos dijo...

Dinero, poder y religión, una explosiva combinación con el resultado que apuntas. Impresionante la maldición y desconcertante que se cumpliera (o eso puede parecer). Intrigante, amigo Juan Carlos. Un saludo.

juancar347 dijo...

Hola, Iconos. El cocktail, desde luego, no puede ser más explosivo. En realidad, es una característica que ha sobresalido en el Vaticano a lo largo de su historia: intrigas, acopio de poder y hacer de todo excepto cumplir la Ley de Dios. Casualidad o no, la maldición, si fue real (los historiadores tienen serias dudas, teniendo en cuenta la falta de objetividad y pruebas del tema)es un tema desconcertante, que daría para mucho que hablar. Ten en cuenta, que incluso la Biblia las contempla. Un abrazo