domingo, 23 de agosto de 2009

Vallejo de Mena: iglesia de San Lorenzo

San Lorenzo de Vallejo, un hermoso templo que, en unión de la vecina iglesia de Siones, levanta multitud de suspicacias en cuanto a su autoría. Velada o abiertamente, el Temple adquiere una inusitada relevancia en ésta parte de las Merindades burgalesas, enfrentando, desde hace muchos años, a detractores y defensores.
Y no es para menos, porque la zona, bien por casualidad, bien por desvirtuadas nomenclaturas históricas -como parece ser que ocurrió con el propio nombre de la vecina población de Siones- o bien porque forma un núcleo importante donde se recogen numerosas referencias en forma de leyendas y tradiciones relativas al Santo Grial, ofrece pie para ello y mucho más.
Ahora bien, aunque la presencia de la Orden del Temple no es ajena, tampoco, a la comarca, sí hay una evidencia histórica de ocupación de este templo por parte de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén. Y de la mano de esta evidencia, nos enfrentamos, así mismo, a la incertidumbre que generalmente suscita todo espacio religioso, de alguna manera relacionado con ambas órdenes militares.
Esta incertidumbre, en la mayoría de los casos, viene suscitada porque, una vez juzgada y disuelta la Orden del Temple, muchas de sus propiedades pasaron a pertenecer a la Orden del Hospital. En este sentido, en ocasiones, la investigación se vuelve insidiosa y confusa. Posiblemente, uno de los casos más ilustrativos del tema y que más polémica genera entre los investigadores, sea el de la iglesia segoviana de la Vera Cruz.
En relación a la iglesia de San Lorenzo de Vallejo, como decía, existe, no obstante, constancia histórica de su donación a los caballeros hospitalarios por parte de doña Endrequina de Mena, situándose su construcción entre los siglos XII y XIII. De hecho, en el interior del templo, pueden contemplarse los sepulcros de ésta y de su marido, don Fernando de Vivanco y Sarabia.
Emplazada en pleno Camino de Santiago, parecen constatadas sus funciones de acogida y atención al peregrino. El mejor ejemplo, quizás, de esta corriente santiaguista, podemos encontrarlo en la puerta de poniente, denominada, significativamente, puerta de San Juan, que muestra una variada y rica iconografía relacionada con el tema, además de mostrar otros elementos, subliminalmente simbólicos, característicos del amplio y significativo bestiario medieval.
Llaman la atención, precisamente en dicha puerta de poniente o de San Juan, la variada y rica expresividad de las figuras en ella representadas, siendo de especial relevancia -y he aquí una posible, aunque velada alusión al Temple- dos personajes que apoyan sus manos sobre un báculo o bastón en forma de Tau. Similar figura, curiosamente, se localiza también en uno de los canecillos de la iglesia de San Pedro de Tejada, situada en el vecino valle de Valdivielso y considerada, de hecho, otra de las maravillas románicas de las Merindades.
Dentro de esta singular iconografía, generada seguramente por el mismo gremio cantero, una serie determinada de símbolos constituyen una constante, también, con el templo de Santa María, situado en la vecina población de Siones. Los más destacados de estos símbolos son: una posible alusión a la unión o universalidad del Cristianismo, representada en un árbol de la vida, en cuyas ramas se aprecia una notable cantidad de piñas; la figura, repetitiva, de varias serpientes entrelazadas, que muestran el símbolo inequívoco del infinito, cuando no, así mismo, una posible alusión a la ciencia galena, evocando el caduceo de Hermes -el Asclepio griego o el Esculapio romano- símbolo de muerte y vida eterna, e incluso, apurando aún más si cabe, una posible alusión al número ocho, de especial relevancia en sus connotaciones esotéricas; las conchas, símbolo inequívoco de reconocimiento del peregrino, así como la nave que los transporta, detalle este último también localizado en un capitel del pórtico de entrada de otra notable y enigmática iglesia de las Merindades, San Pantaleón de Losa, sin olvidarnos, por añadidura, de aquél otro capitel que se localiza en el pueblecito de La Cerca, próximo al municipio merindense de Medina de Pomar, que podría señalar la corriente cantábrica del Camino, presentando el flujo de peregrinos desde los puertos vascos y cántabros.
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Otra simbología, posiblemente relacionada con la Astrología y la Alquimia -artes consideradas como ocultas y prohibidas, en las que, supuestamente y según algunos autores, participaban los templarios y localizables en numerosas iglesias a ellos atribuídas- pueden verse, entreveladas o sujetas a una doble interpretación, en figuras como el arquero humano y el arquero-centauro, las cuales, posiblemente, aludirían a Sagitario en sus dos acepciones: como símbolo astrológico y como constelación.


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2 comentarios:

Alkaest dijo...

Si se me permite polemizar, diré que una cosa me intriga de este lugar. Bueno, me intrigan muchas, pero por no cansar al público...

En un sepulcro que aquí se guarda, está escrito que Doña Endrequina de Mena, dona el templo de Vallejo a los Sanjuanistas, en el s.XIV, el cual se convirtió en cabeza de una de sus cuarenta y dos encomiendas. Luego, si se lo dona a los Sanjuanistas alrededor 1307-1312, ¿a quién pertenecía antes el edificio? ¿Era propiedad privada de la familia de la donante, desde tiempos antiguos? ¿Lo adqurió la donante por esas fechas y lo entrego a los Sanjuanistas? ¿En este caso, de quién lo adquirió?

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Se te permite, Magister, faltaría más. Y en efecto, esa cuestión, precisamente, genera muchas dudas, y hace pensar en un caso parecido a la Vera Cruz de Segovia. Además, los hospitalarios nunca utilizaron, que yo sepa, la cruz paté; no así el caso del Temple, que sí utilizó la cruz de ocho beatitudes. Y al menos una de las cruces paté localizadas en la fachada de la iglesia, no se puede decir que sea de consagración. Sinceramente, a mí este sitio me huele a chamusquina histórica. Un abrazo