martes, 22 de marzo de 2011

Huellas del Temple en Toledo



'No deja de ser estimulante la creencia de que Toledo sea la cuna de la literatura griálica; actualmente diferentes líneas de investigación apuntan que la lírica trovadoresca tiene un origen árabe o mozárabe'.
[Fernando Ruiz de la Puerta (1)]

El castillo de San Servando
Los sarracenos, en Tierra Santa, los veían como los más fanáticos de todos los guerreros de la Cristiandad. Ese fanatismo, como digo, observado desde el punto de vista musulmán -pocas veces tenido en cuenta por los historiadores- conllevaba, así mismo, una visión de intrepidez y valentía, desde luego difícil de superar. Dicho esto, aún continúa levantando todo tipo de suspicacias, la incomprensible decisión del Temple de abandonar la fortaleza de Calatrava. Decisión que, dicho sea de paso, supondría un baldón para la Orden, que habría de arrostrar en un futuro y que, de hecho, dejó su honor en entredicho.
Este baldón les acompañaba, no obstante, cuando el rey Alfonso VIII les entregó este castillo de San Servando y la consiguiente misión de asegurar y custodiar el Puente de Alcántara. El castillo, lo conservaron hasta el año 1308.
En la actualidad, constituye las instalaciones de un albergue juvenil y su acceso es privado. Se supone que con anterioridad a su construcción, hubo en el lugar un puesto romano y, posteriormente, una basílica visigoda. Así mismo, en las inmediaciones se situaba el monasterio de San Servando y San Germano, fundado por el rey Alfonso VI, del que no queda ni rastro.
Como en numerosos castillos, pertenecientes al Temple o no, el castillo de San Servando goza de numerosas leyendas asociadas.


La Casa del Temple
Situada en las inmediaciones de la iglesia de San Miguel el Alto, la denominada Casa del Temple es fácil de identificar, atendiendo, como guía, al número de cruces patadas que, insertas en su correspondiente círculo, se pueden observar aún sobre sus muros. Muros de un edificio que, como no podía ser menos, se enclava en este lugar particular de la judería toledana, no muy lejos de dos curiosos callejones cuya denominación, no me cabe duda, dan y mucho que pensar: el Callejón del Diablo y el Callejón del Infierno. Y no muy lejana, tampoco, de una calle cuya denominación también levanta suspicacias: la de la Sierpe.
Actualmente, parte de esta inmensa e histórica casona, alberga las dependencias del restaurante El Palacete, y un vistazo a su interior resulta suficiente para saber que aún conserva algunos elementos originales que, si bien de características netamente islámicas, conviven con algunos interesantes graffitis que, de alguna manera, arrastran la memoria hasta aquéllos más conocidos y famosos de Chinon, comparativamente hablando.
Como dato anecdótico, se sospecha la existencia de subterráneos en alguna de las casas que conforman la calle, y no descartaría que éstos condujeran, en el pasado, tanto a la Casa del Temple, como a la iglesia de San Miguel el Alto, cuya pila de agua bendita, románica, algunos investigadores piensan que perteneció originalmente a los templarios.

(1) Fernando Ruiz de la Puerta: 'Historia de la Magia en Toledo', Ediciones Covarrubias, 1ª edición, febrero de 2010, página 145.



2 comentarios:

Alkaest dijo...

Compadre Juancar, el dato ni es anecdótico, ni se basa en sospechas...

Esos túneles, laberínticos, existen y han sido visitados. Durante siglos, una vez desaparecido el Temple, los vecinos los utilizaron como bodegas y almacenes. Hoy día, la mayoría se encuentran tapiados, aunque algunos, como los del citado restaurante, son en parte utilizados, nuevamente, para almacenar el vino.

La estructura de las "Casas del Temple", en Toledo, conserva esos elementos musulmanes, porque los templarios reutilizaron un antiguo palacio árabe, al que hicieron algunas reformas, aunque conservando la rica decoración original.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Hola, Magister. Es cierto que Toledo está horadado como un queso de gruyere, pero de aquí (es decir, donde se ubica la casa del Temple) no tenía suficientes referencias, a excepción de una confidencia que me realizó en su momento nuestra amiga Patri, de la que no estaba segura. Se trata de una de las casas que queda enfrente del callejón de la iglesia. Confirmado, pues, para los posibles lectores. Un fuerte abrazo