miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿Enterramientos templarios en Santa María la Real?

Aunque la historia de este monasterio palentino de Santa María la Real está documentada a partir del siglo XI, son numerosas las leyendas que, falsas o no en detrimento de los documentos que las contienen -no olvidemos, que el oficio y el beneficio de la falsificación es un Arte y Aparte tan antiguo como el mundo- remontan su origen a ese oscuro siglo VIII, en el que la dominación árabe de la Península constituía ya un hecho consumado. Un siglo en el que, extendiéndose como un reguero de pólvora que lo arrasaba todo a su paso, el choque brutal entre civilizaciones dejó, como señal evidente de toda epopeya épica que se precie, ficciones revestidas de realidad y realidades camufladas con el manto oscuro de la ficción.
Esos documentos considerados hoy en día como falsos, cuentan una historia del descubrimiento del lugar que, curiosamente, conllevan en esencia las mismas características que dieron lugar al levantamiento de otro monasterio peculiar: el de Veruela.
Si bien en este monasterio de Veruela, el noble en cuestión que perseguía una pieza de excepcional calidad -Pedro de Atares o de Atarés- recibe en premio a su perseverancia la aparición de la Virgen -la Virgen del Moncayo o de Veruela, una talla pequeñísima, como la del Pilar y también de connotaciones negras- Alpidio, el caballero en cuestión que es citado en estos documentos apócrifos palentinos, descubre en su persecución de la pieza -un enorme jabalí- un paraje espectacular donde se sitúan las ruinas de una iglesia en cuyo interior, de manera milagrosa o quizás abandonadas a su suerte ante el avance de la caballería mora, encuentra numerosas reliquias. Hombre de armas, Alpidio, aunque parece consciente de su descubrimiento, no sabe realmente qué hacer y acude a contárselo a su hermano Opila que, casualmente, es abad de un monasterio enclavado a orillas del Ebro. Cuando Opila llega al lugar, apenas bastan unos instantes para que tenga lugar su transformación personal frente a estos tres elementos de indudable valor: entorno, ruinas y reliquias. De manera que, ni corto ni perezoso, decide trasladarse y en su labor colonizadora del entorno, se verá favorecido por la agradable impresión causada entre los nobles, como el conde Osorio, quien no sólo legará riquezas al monasterio que habría de levartarse, sino que también exigiría, en pago, ser sepultado allí.
Ignoro a ciencia cierta, si los restos del conde descansan en alguna de las numerosas sepulturas que, afectas de olvido y humedad, aún se pueden apreciar en la Sala Capitular del monasterio, rescatado en buena parte de la ruina que había sido su destino durante muchos años, por los esfuerzos llevados a cabo por la Asociación de Amigos del Monasterio de Aguilar, en un proyecto impulsado por el popular dibujante José María Pérez González, Peridis. Pero sí presiento, a juzgar por las espadas y las cruces patés que lucen algunas, que allí aún reposan, de forma olvidada y anónima, algunos miembros de esa Milicia de Cristo, que incluso después de su caída, continúan envueltos en una aureola de leyendas sin parangón: los caballeros templarios.
Y otro dato a tener en cuenta: en ese claustro -que añora los capiteles originales que, una vez restaurado el edificio, no comprendo por qué el Museo Arqueológico de Madrid no devuelve-, y visiblemente grabadas en las piedras de sus sillares, se localizan numerosas cruces paté, así como discos solares, de muy similar factura, aunque en menor variedad y cantidad, que los que se pueden apreciar en otro claustro románico de visita recomendada: el de la concatedral soriana de San Pedro.


6 comentarios:

Alkaest dijo...

Es lástima que ciertas "restauraciones" se hagan, o tengan que hacerse, como se hacen. Las circunstancias obligan.

Pero ya que algunos se han "molestado" en ello, y ahora bien que presumen todos como si todos hubisen tenido algo que ver, por lo menos podían haberme hecho caso. Si no querían devolver las piezas del Museo Nacional de Arqueología, allí "asiladas" para salvarlas de su destrucción, al menos podían haber hecho una reproducción en "bonita resina", para colocar tal copia -indicando que lo era- en el claustro, que es precioso si, pero más parece "arreglado por chapuceros albañiles", que por hábiles canteros.

Pero punto en boca, hay elefantes sagrados pastando en los prados oficiales, y no conviene alterarlos...

Por lo demás, un lugar que, a pesar de los pesares, conserva todavía una emanacion mágica, un misterio sobre sus orígenes que debe ser tenido en cuenta.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Eso es algo que, mal que nos pese, me temo que ya estamos acostumbrados. No creo en los elefantes sagrados, y sí creo, sin embargo, en el detalle de que si el Arte produce placer, más placer debería producir haciendo bien las restauraciones. Y los primeros que deberían preocuparse por eso son, precisamente, los elefantes sagrados. El sugerir la devolución de los capiteles a su lugar original, creo que es algo que, en justicia, debería hacerse. Y no me importa chillarlo a los cuatro, incluyendo ese capitel que, ¡magia burocrática! fue a parar donde siempre: allende los mares. Pero es cierto, a pesar de los pesares, se siente la magia del lugar. Un abrazo, Magister

KALMA dijo...

Hola!
Unas fotos ¡Alucinantes! Cuando veo una lápida tan valiosa, imagino que la persona que la ocupa tuvo que ser al menos poderoso y en cierta forma me da pena, cuando las vemos en la actualidad, en muchos casos, ni siquiera sabemos quien las habita, quien fué protagonista ayer, cayó en el olvido de hoy.
Un sitio lleno de misterio, con la salvedad que hay un misterio que según leo ¡Canta y mucho! Muchas veces, para acercar el arte a las personas se opta por extraerlo del original y hacer una replica exacta, lo que es impresentable es lo que hacen en algunos sitios, totalmente de acuerdo con Alkaest.
Aunque no tiene que ver... Este verano nos dimos una vuelta por la ciudad romana de Sahunto, como no estaran "restaurando" el teatro o foro romano que no le tiré ni una foto ¡Los muy animales, de hormigón!

juancar347 dijo...

Hola bruja. Veo que tu amor por la belleza y el Arte, se solidariza con nuestra indignación, que no es poca, aunque no pretendía hacer una entrada 'protesta', que esa ya tendrá sitio en otro lugar. En efecto, yo también supongo que los personajes que están allí sepultados, debieron de tener ciertas cualidades importantes para ocupar un lugar de honor en tal sitio. Es posible que se conserve alguna referencia, pero sin los medios ni la acreditación para investigar, es difícil que se abran las puertas adecuadas. Es una pena, pero hay que amoldarse. Lo que cuentas de Sagunto es la repera. No me extraña que no quisieras tirar fotos. A mi me hubiera entrado tal furia, que a lo mejor hubiera cogido un pico y me hubiera liado a golpes con el maldito hormigón. En fin, visto lo visto, ya no me sorprende nada. Un abrazo

Alkaest dijo...

Bueno, igual me fui por los "cerros de Úbeda" -influencias de mi último viaje, seguro-, pero era solo un rodeo para llegar al mismo sitio.

El abandono, saqueo y restauración -que todo es casi lo mismo- del Monasterio, nos impide hoy apreciar, en toda su amplitud, el valor simbólico de sus esculturas -y estructuras-.
Y precisamente, por el gran valor como referente, en elementos simbólicos, y en poderío feudal, es lo que hizo que determinados personajes quisieran ser enterrados aquí. Aunque tuviesen que pagar, para ello.
No obstante, debemos tener en cuenta que, los caballeros templarios, eran enterrados en los templos de sus encomiendas. Cabe, eso si, la posibilidad de que algún donado -afiliado al Temple, como vasallo sin pertenecer a la caballería-, por motivos particulares quisiese ser enterrado aquí. Aunque lo habitual, es que en el contrato de donación figure la cláusula que recoge el derecho del donado a ser enterrado en cementerios de la Orden.
De otro lado, hay que considerar, que no todas las cruces que parecen del Temple marcan lugares que les pertenecieran. Desde luego, este Monasterio, nunca fue suyo, y las cruces, fuera de contexto, deben ser contempladas con muchas prevenciones.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Para nada, Magister. Como ya me tienes acostumbrado, tus impresiones resultan siempre muy valorables y en modo te has ido por ese lugar donde Alvar Fáñez le dio plantón al Cid. Cierto es, así mismo, que el simbolismo se ha perdido en buena parte, aunque aún nos queda la posibilidad de conjeturar con los símbolos que podemos encontrar. Por supuesto que no todas las cruces que adoptan esta peculiar forma indican, necesariamente, la presencia o pertenencia a la Orden del Temple. Por eso, verás que dejo la pregunta en el aire y especulo, simplemente, conque pudiera darse esa posibilidad. Un abrazo