domingo, 11 de abril de 2010

El Crucificado de Puente la Reina

Si el Cristo crucificado en una cruz normal es el iniciado que está en camino de alcanzar su total elevación; si el Cristo crucificado en una cruz tau es el iniciado que ha alcanzado la plenitud de su evolución: el Cristo sobre una pata de oca, o lo que es igual, el Signo de la Vida, no es otra cosa que el hombre iniciado que ha trascendido incluso su total evolución, habiendo alcanzado así el Reino de la Vida, de la Realidad, muriendo al Reino de la Ilusión en que los mortales estamos inmersos mientras peregrinamos buscando una luz...

[Rafael Alarcón Herrera: 'La otra España del Temple', Editorial Martínez Roca, 1988, Capítulo 7 (Templarios al pie de la Cruz), páginas 200-201].

Tuve el honor de pronunciar en voz alta estas palabras que sirven de presentación a la presente entrada, el pasado martes, 30 de marzo, en presencia de un nutrido grupo de amigos, entre los que se encontraba -humildad al hombro, junto al trípode de su inseparable máquina fotográfica- el autor: Rafael Alarcón Herrera. Confieso que fue un acto impremeditado, pero que respondía, seguramente, a un impulso insoslayable, puesto que estaba en el sitio adecuado, en el momento adecuado también: la iglesia templaria del Crucifijo de Puente la Reina, antiguamente de Nª Sª dels Orzs o de los Huertos.

Intenso, como la mayoría de los viajes que he tenido ocasión de realizar últimamente en tan inestimable compañía, las vicisitudes de esta postrer aventura persiguiendo la Magia del Camino, nos hicieron rondar -cual fideles d'amore medievales- lugares sin duda mediáticos, situados estratégicamente, a lo largo y ancho de las fronteras que separan o unen -según se mire- a tres provincias determinadas: Zaragoza, Huesca y Navarra.




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8 comentarios:

KALMA dijo...

¡¡¡Fantástico!!! El Cristo y el grupo. La forma de pata de oca y cuando estuvimos en Puente la Reina ¡Me quedé con las ganas! Estaba cerrada y no buscamos la llave, pero al menos tengo el placer de haberlo admirado en otra ocasión y que tú hayas captado tan buenas fotos. Besos.

juancar347 dijo...

Fue una jornada muy especial. Es raro que esta iglesia estuviera cerrada, pues generalmente está de puertas abiertas, ya que son muchos los peregrinos que entran a rezar. Fue, también, un privilegio poder asistir a las explicaciones en directo que nos dio Rafa. Un evento realmente memorable. Un abrazo

Baruk dijo...

"...habiendo alcanzado el Reino de Vida, de la Realidad, muriendo así al reino de la Ilusión en que los mortales estamos inmersos..."

Chachi Juancar! bravo por Rafael Alarcón y bravo por ese "acto impremeditado", tu pequeño homenaje, procedente sin duda, de un sincero aprecio y un gran respeto.

Eres grande Juancar!!

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juancar347 dijo...

Hola, Laura. Es cierto, fue algo totalmente impremeditado que brotó del cariño y el profundo respeto que siento por Rafa. En cuanto a la grandeza, perdóname y no lo consideres como falsa humildad, no estoy de acuerdo contigo. Grandes son, por ejemplo, personas como Vicente Ferrer, capaces de afrontar la desgracia y la fatalidad con una sonrisa en los labios; grandes son, también, aquellas personas que ponen su intelecto al servicio de los demás con humildad, sin prepotencia, sabedores de que en el fondo, todos somos estudiantes en la universidad que es el mundo y sus misterios. Grande es, en definitiva, aquél capaz de entregar todo lo mejor que tiene de sí mismo sin esperar nada a cambio. Yo todavía soy un diamante en bruto, me queda mucho por pulir. Pero eso sí, agradezco y valoro el comentario de una estupenda amiga. Un abrazo

Baruk dijo...

Vale.

Pues en este caso rectifico:

Que gran diamante en bruto eres Juancar!!...


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juancar347 dijo...

¿Ves? Eso ya rima mejor conmigo. Abrazotes

Alkaest dijo...

El honor, y la sorpresa, fue para todos los que escuchamos esas palabras, escritas con la tinta de la amistad en esa "libretita misteriosa" que viaja siempre contigo...

Un honor, una sorpresa y un gozo tremendo. Si no por las palabras, -que valen lo que valen y no más-, si porque estaban motivadas por un sincero aprecio.

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Alkaest, motivadas por un sincero aprecio estaban, que no te quepa duda. En cuanto a que valen lo que valen, muy cierto; el valor ha de dárselo cada uno. Por eso para mí son oro puro; de otra manera, no hubieran tenido un lugar de honor en mi 'libretita misteriosa'. Un abrazo