Sasamón: una puerta a las estrellas
T al vez sea oportuno, en vísperas de la noche más mágica del año -aquella que determina el solsticio de verano y en la que Jano, el dios bifronte, libera, a través de la Jauna Coeli , toda una variada gama de espeluznantes exquisiteces que durante generaciones han formado una parte más o menos activa y esencial de los grandes mitos de la memoria colectiva de los pueblos-, echar mano de los recuerdos y volviendo la vista atrás, hacia esas infinitas llanadas castellanas, hacer que la imaginación, amigo lector, te transporte, desde donde quiera que estés cómodamente sentado frente a la pantalla de tu ordenador, hacia un lugar cuyo nombre, Sasamón, ya debería ponerte sobreaviso -seas o no persona dada a dejarte encandilar por el fatal atractivo de la mitología-, llevándote sutilmente hacia ese curioso mundo de los aforismos de índole extrapeninsular, que forman parte de esas raíces protohistóricas a las que, generalmente, la historiografía oficial prefiere obviar, temerosa, qué duda c...