Errare Humanun Est
D ecía el escritor norteamericano Ambrose Bierce -y que me disculpen todos aquellos que me conocen, si últimamente consideran excesivamente reiterativo por mi parte acudir a su infernal diccionario- que disculparse es 'sentar las bases para una futura ofensa'. Evidentemente, no estoy de acuerdo con él, excepto en el detalle de añadir que si reconocer un error ayuda a sentar algún tipo de base, que no sea otra que la de una posible y futura amistad. Y creo que no hay mejor pilar para hacerlo que aquél que, basado en el punto de vista de una objetividad felizmente encontrada, tengamos el suficiente valor para reconocer un error cometido y pedir disculpas. S i el pasado día 12 de septiembre, mi visita al toledano castillo de Montalbán -en el que, aparte de otras circunstancias, había llegado atraído por la sombra alargada, incierta y tremendamente escurridiza de esos frailes con espuelas, como denominaba Gustavo Adolfo Bécquer a los templarios- me dejó cierto amargo regustillo al...