¿Hace una partida de mus, Maestre?
- El Gran Maestre envida; el Caballero dice ¡órdago!; la Dama las ve... A veces me pregunto si Hugues de Payns y sus nueve compañeros fueron conscientes, en aquéllos nebulosos días de 1118, del efecto mediático que la creación de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, habría de crear, siglos, generaciones después de su desafortunada disolución. Es tal la fascinación despertada por tales soberbios y aguerridos monjes-guerreros, que la pasión por llegar a conocer su vida y sus secretos, ha creado, a su vez, un monstruoso agujero negro, capaz de tragarse todo cuanto se le acerca o aproxima, con el único fin de seguir creciendo. El Temple despierta pasión; el Temple interesa; el Temple vende. La Leyenda Templaria -más que la Leyenda Dorada, de la Vorágine- , cada día se ve aumentada, acrecentada por esa pasión que, a la vez que mancilla la auténtica realidad de lo que fue y significó la Orden en sí, los ideales de sus miembros y su protagonismo histór...