Fortalezas templarias del Bierzo: Cornatel
'Había allí dentro una iluminacion tan fuerte como la que dan las candelas de un albergue, y mientras hablaban de unas y otras cosas, salió un paje de una cámara trayendo empuñada por el centro una blanca lanza, y pasó entre el fuego y los que estaban sentados en el lecho. Todos los que estaban allí veían la blanca lanza y el blanco hierro, de cuyo extremo manaba una gota de sangre bermeja. Hasta la mano del paje rodaba aquella gota de sangre bermeja. El muchacho recien llegado aquella noche ve este prodigio, pero se abstiene de preguntar cómo puede suceder tal cosa, porque recordaba la advertencia que le había hecho el caballero que le enseñó y aleccionó a cuidarse mucho hablar. Cree que si lo pregunta lo considerarán necio, y por eso no inquirió nada. Entonces vinieron otros dos pajes llevando en sus manos candelabros de oro fino, trabajando con nieles. Los pajes que llevaban los candelabros era muy hermosos. En cada candelabro ardían diez candelas por lo menos. Una doncella, her...