¿Huellas del Temple en la Colegiata de Toro?
'Por mil razones se puede ir a Toro. Este que suscribe fue para cumplir tres deseos principales: el primero extasiarse ante la serena y grandiosa belleza del pórtico de la Majestad de la colegiata de Santa María la Mayor, una obra gótica que conserva buena parte de su policromado general: uno no se cansa de contemplarla, es el arte en estado puro transmitiendo emoción, vibración, alegría, plenitud...' (1). L as otras dos razones que consigna Eslava Galán, son el cuadro de la Virgen de la Mosca y la visión del espléndido paisaje de la vega conocida como el Oasis de Castilla , que se contempla desde el mirador, cercano a la Colegiata, que recibe el nombre de El Espolón y en cuyas inmediaciones se alza un pequeño fortín que se conoce como el Alcázar. Si bien es cierto, que el citado autor, aún reconoce algunas otras razones secundarias, mi visita relámpago a Toro, obedeció, primigeniamente a estas tres y una cuarta razón principales: la huella de los templarios en el lug...