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Toro, la iglesia de San Salvador de los Caballeros

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D e la presencia templaria en este hermoso alfoz zamorano de Toro, y aparte de la desaparecida iglesia de Santa María y algún más que plausible rastro relacionado con ellos, que puede ser sugerido por determinados elementos, como se expuso en la entrada anterior, que se localizan tanto en el exterior como en el interior de la magnífica Colegiata de Santa María la Mayor , queda, no obstante la humildad de su fábrica y de los materiales utilizados en su construcción, un interesante vestigio: el templo de San Salvador de los Caballeros. Un templo llamado así en su honor, aunque a un honorable nivel popular, conlleve la denominación generalizada de el Pintado , que en tiempos hacía referencia a las extraordinarias pinturas que, de hecho, constituían, posiblemente, el mayor tesoro de su interior. Pinturas de las que, por desgracia, apenas sobreviven unos débiles retazos de las originales, aunque todavía se observan algunas de época barroca y posterior, y esto a pesar de haber sido decla...

¿Huellas del Temple en la Colegiata de Toro?

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'Por mil razones se puede ir a Toro. Este que suscribe fue para cumplir tres deseos principales: el primero extasiarse ante la serena y grandiosa belleza del pórtico de la Majestad de la colegiata de Santa María la Mayor, una obra gótica que conserva buena parte de su policromado general: uno no se cansa de contemplarla, es el arte en estado puro transmitiendo emoción, vibración, alegría, plenitud...' (1). L as otras dos razones que consigna Eslava Galán, son el cuadro de la Virgen de la Mosca y la visión del espléndido paisaje de la vega conocida como el Oasis de Castilla , que se contempla desde el mirador, cercano a la Colegiata, que recibe el nombre de El Espolón y en cuyas inmediaciones se alza un pequeño fortín que se conoce como el Alcázar. Si bien es cierto, que el citado autor, aún reconoce algunas otras razones secundarias, mi visita relámpago a Toro, obedeció, primigeniamente a estas tres y una cuarta razón principales: la huella de los templarios en el lug...

Jesús Ávila Granados: La Mitología Templaria

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H ace apenas unos días, ha visto la luz uno de los proyectos más ambiciosos del prolífico escritor e investigador granadino, afincado en la Ciudad Condal, Jesús Ávila Granados. La Mitología Templaria , no es un libro más. Tampoco es un libro nuevo, sino que, por el contrario, es un formidable trabajo que, aunque originalmente vio la luz hace algunos años, resulta, como el buen vino, una obra imprescindible y digna del más exquisito de los paladares. Tenemos aquí, sin embargo, en el interior de esa adorable matriz de cartoné y 480 páginas de contenido, profusamente ilustradas, no sólo una versión mejorada y ampliada de este gran clásico, sino también, una obra de consulta que, me consta, no sólo constituirá todo un referente difícil de superar, sino que, a la vez, proporcionará al lector interesado, una inolvidable aventura por lo que bien puede denominarse como el fascinante universo de la Orden de los caballeros Templarios. Un libro del que, puedo estar seguro, constituirá toda u...

Vírgenes Negras de Madrid: la Virgen de Atocha

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T enemos en ésta sorprendente Virgen de Atocha, posiblemente la imagen mariana no sólo más antigua de Madrid –a falta de la Virgen de la Almudena, cuyo original se perdió irremediablemente-, sino también, con toda probabilidad, una de las más antiguas de toda la Península, siendo una de las primeras referencias conocidas sobre ella, la que en el siglo VII realizó el por entonces arzobispo de Toledo: San Ildefonso. Como en el caso de la Virgen de la Almudena, también su curioso nombre se presta a multitud de sugerencias e interpretaciones, aunque se tiende a aceptar, como norma generalizada, aquélla que la hace derivar del atochar donde fue encontrada, siendo ésta, la atocha, una planta similar al esparto que, según parece, crecía abundantemente en la antigua Magerit . Pero en realidad, resulta enormemente significativo, el detalle de que en algunas fuentes documentales, se la denomina como Nuestra Señora de Antioquía –nombre derivado, según algunas interpretaciones, de la palabra ...

Vírgenes Negras de Madrid: la Virgen de la Almudena

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C omo ocurre con la mayoría de imágenes de esta naturaleza, la historia y la leyenda se funden a la hora de explicar los detalles relativos a sus orígenes y descubrimiento. De tal forma que, con relación a la Virgen de la Almudena, se suele admitir la vox populi –que, nos guste o no, siempre suele tener algo de verdad en el fondo, sea éste poco o muy profundo-, que fue escondida por los cristianos en el año 711, para que no fuera encontrada y profanada por los invasores árabes, cuya conquista de la Península Ibérica resultaba inexorable, una vez destrozado el ejército visigodo del rey Don Rodrigo, en la batalla de infausto recuerdo, que lleva el nombre del río en cuyas aguas se libró: el Guadalete. Si bien este detalle, no deja de tener una similitud amparada en la lógica –no olvidemos, que hablamos de una época en la que se forjaron numerosas leyendas en relación a los tesoros puestos a buen recaudo, entre los que no sólo se habla de la fabulosa Tabla o Mesa de Salomón, sino tamb...

Vírgenes Negras de Madrid: la Virgen de la Flor de Lis

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‘Nuestra Señora ha sido el comienzo de nuestra religión y en Ella y en su honor residirá, si así lo quiere Dios, el fin de nuestras vidas y el fin de nuestra religión, cuando plazca a Dios que así sea…’. (1) P osiblemente, hoy en día sea una de las referencias marianas más antiguas de Madrid, pero también, una de las más desconocidas por el público en general. No obstante, hubo un tiempo en el que su culto llegó incluso a rivalizar con las dos Vírgenes Negras que se reparten las mayores devociones del pueblo madrileño: la Virgen de Atocha y la Virgen de la Almudena. Unida en parte a la historia de ésta última, sus orígenes tampoco están nada claros, hasta el punto de que existen numerosas divergencias al respecto entre los historiadores. Sí se sabe, no obstante, que estuvo durante siglos en una de las diez parroquias intramuros que existieron en la antigua Magerit: la de Santa María, iglesia que ocupó un solar cercano al lugar en el que, con posterioridad, y en las inmediac...

Castrojeriz: las misteriosas ruinas del convento de San Antón

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‘…Los antonianos se mantienen en el Camino, pero lejos de la masa y de la curiosidad. No intervienen en asuntos políticos ni militares, ni permiten que se sepa de ellos más allá de esa media filiación que aparece en las escasas historias que los mencionan. Y cuando desaparecen, allá a fines del siglo XVI, se van con la misma silenciosa discreción con la que llegaron. Un buen día ya no estaban donde siempre, su convento se había quedado vacío, solitario. Ningún obispo ni ninguna orden reclamó su herencia…’ (1). S iguiendo la trama de la argumentación de Juan García Atienza, elegida como introducción a la presente entrada, se puede decir, en parte, que la historia de este asombroso lugar podría continuarse, en vista a lo que se puede contemplar de él en la actualidad, alegando que, si bien ni obispos ni tampoco otras órdenes lo reclamaron para adaptarlo a sus fines e inventarios –cosa que ya de por sí llama mucho la atención-, sí hubo, no obstante, dos herederos conocidos que...